Julio 29, 2010
En mi anterior columna del tema, planteé que existía un problema jurídico difícil de resolver al momento en que hubiera cambio de presidente sin que se hubiera elegido al Fiscal. ¿Podría el nuevo presidente nombrar otra terna o no? fue mi pregunta. Ahora parece claro que eso es precisamente lo que va a suceder. Santos nombrará una nueva terna en un gesto de reconciliación del poder ejecutivo con el judicial, y la Corte elegirá. ¿Sería esta la solución correcta? La verdad creo que a pocos interesa si es o no el camino adecuado.
Lo que perdí no lo encontraré en ti ni en tus prendas. Tus formas mentirosas no me engañan, no me venden seguridad. Definitivamente no me atraes, pero sigo avanzando, quizá (quizá) por morbo, curiosidad ¿de qué? Si no me interesa saber quién eres fuera del cuero rojo y el exceso de perfume, porque no me permitirás saberlo, debería especular. Permíteme especular y aléjame de la verdad lo más que puedas, así tal vez valga la pena.
No me ofendería en lo absoluto que hayan curas homosexuales, transexuales, travestidos; tampoco que desde ese centro de poder económico global, ubicado en Ciudad del Vaticano, se acepten a las mujeres como predicadoras del mensaje, y que estas sean lesbianas o bisexuales. Nada de esto me haría abrir los ojos de sorpresa. Por el contrario, celebraría ese retrógrado avance. Pues de igual forma, según sus palabras, todos somos hijos de dios creados a su imagen y semejanza; y todos tenemos derecho a hacerlo si decidimos en algún momento estudiar Teología.
La primera, es que el ejecutivo realice una tarea juiciosa y responsable, de tal manera que presente los candidatos más calificados e imparciales, ante lo cual la Corte Suprema elige el mejor. La segunda situación, es que el ejecutivo, con el fin de tener un Fiscal General de bolsillo, presente una terna inidonea[13], ante lo cual, la Corte Suprema, temiendo las consecuencias nefastas que esto traería para la sociedad, y particularmente para las víctimas, decide no elegir a ningún candidato, produciendo un circulo vicioso de choque de poderes en el que ninguno de los dos tiene razón ni está equivocado.
Nos abatimos, nos vilipendiamos, zapateamos con el filete de campana, nos traicionamos, nos lesionamos, nos ubicamos, nos sugerimos mandamientos, nos escalamos, nos subimos y nos bajamos, nos servimos, nos engullimos, nos tatuamos, nos zambullimos en nuestros senos y nuestras ubres, nos monopolizamos, nos vendemos, nos recuperamos, nos laminamos el útero y la próstata, nos pateamos los testículos, nos colgamos de los ovarios, nos vibramos, nos contemplamos, convidamos agridulzura, nos degollamos, nos solidificamos, rebullimos y adoptamos forma de goteo de aceite, nos vaporizamos, nos interpretamos, nos simbolizamos[...]
¿Qué sería del mundo sin las rancheras ebrias de los mexicanos o los tangos melancólicos de los argentinos? ¿Qué sin el teatro devastador de los rusos o las cumbias peruanas? Claro, la identidad se forja con la sensibilidad hacia los rasgos y patrones culturales propios. El patriotismo se logra con siglos y siglos enteros de reconocimiento hacia lo de nosotros, el orgullo y el distanciamiento –cultural- de los demás. Pero es que, precisamente, de eso carece la sociedad colombiana.
Me es imposible hacerme el pendejo y celebrar algunos logros mientras lo más dificil no se ha sorteado. A mi no me basta con una postal que muestra a Bogotá como una metrópolis del siglo XXI siendo que del Chicó al Chocó hay mucho más que 2000 kilómetros de distancia. Yo no quiero decirle al mundo que venga a ver mi país, si sólo los puedo llevar a Usaquén en Bogotá, Poblado en Medellín, o Bocagrande en Cartagena. No lo quiero hacer porque no es justo con ellos, porque si no les puedo mostrar el gran potencial de quienes viven en los barrios pobres, no vale la pena.
¿Y las víctimas que sí tienen una legítima causa para alegar un derecho a reparación? – como las familias de los diputados del Valle o los mismos sobrevivientes del cautiverio – pues se tendrán que atener a esta ira irrazonable y estúpida de los colombianos: un país donde no se sabe diferenciar un caso de otro, y donde las víctimas tienen que correr con la suerte de ser castigadas dos veces. (Cosa que me hace pensar: prefiero a aquellos que defienden ciegamente a las víctimas. Por lo menos en este caso, hacen mucho menos daño)
Resulta que es algo común en Hollywood. Las productoras le encargan a sus contadores que, al hacer los balances, hagan todo lo posible para que la película aparezca sin haber ganado dinero, de tal manera que no sea necesario pagar las cláusulas en los contratos, como el de Darth Vader, que prometen compartir las ganancias con los actores. Y son exitosos al hacerlo. Negocio redondo.
Lastimosamente, la polémica se ha quedado en los cientos de descalificativos a Betancourt, y las emociones que genera que alguien pudiente pida más de quince mil millones de pesos al estado como reparación. Ésta polémica, como la misma Betancourt lo dijo en su entrevista, no ha sido aprovechada para mostrar los problemas de la reparación de víctimas en nuestro país, sus implicaciones presupuestales, y la dificultad que tienen personas sin figuración mediática para acceder a ella.
Y es que en un país donde hay un profundísimo conflicto armado interno, alimentado con dineros interminables que da el negocio de la droga, es entendible que ciertas instituciones resulten contaminadas por él o que no puedan operar dejándose convencer por los argumentos poderosos de los fusiles. Pero que el mismísimo Presidente de la República, que representa la unidad de la Nación, Jefe de Estado y de Gobierno, salga a atacar a las Cortes y a los jueces cada vez que no le parece una decisión, es inconcebible.
Éste es mi grito de inconformismo, mi aporte para generar el cambio, hoy “la esperanza está siendo triturada masivamente y reconvertida en frustraciones. La indignación y la esperanza individual no bastan”, y aunque muchas causas usualmente se catalogan como perdidas, tenemos que reconocer que de las causas perdidas también la resistencia se alimenta , cuatro años más, son cuatro años más de razones para luchar…
No voy a renunciar al arte, al conocimiento, la cultura y el entretenimiento limitando mis derechos por satisfacer las arcas de otros innecesariamente. Aunque lo original es bello, de buena calidad y coleccionable, nos puede convertir en derrochadores y consumistas. Muchas veces es mejor pensar en qué invertir y sus consecuencias antes de hacerlo.
Inevitablemente el que piensa diferente incomoda, porque nos saca de la tranquilidad de la convicción propia y comienza a atacarnos, con o sin argumentos, obligándonos a emprender la búsqueda del argumento propio, de la terqueza o de la violencia, quizás. Sin embargo, solo esa incomodidad nos lleva a evolucionar social, intelectual y políticamente.
A los que comparten las ideas del gobierno entrante, les pido que nos escuchen y nos tengan en cuenta. Del diálogo y la verdadera concertación puede nacer un mejor proyecto de país. A los que comparten orilla conmigo, les pido que no se rindan, que no silencien sus voces. Es nuestro momento de hacer presencia, es nuestro momento de tener más fuerza que nunca. Somos el contrapeso necesario para que nuestra democracia funcione. Sin nosotros, Colombia está incompleta.
La miopía y el Alzheimer de este país hacen parte de una serie de patologías generalizadas y decepcionantes. Más triste que eso es que quienes sí tienen la memoria fresca se hacen “los de la vista gorda” porque no importa cómo se hagan las cosas con tal de que se persigan las metas que, nos vendieron, deben perseguirse. O sea, ignorancia desde la omisión, no desde el desconocimiento.
En esta ocasión me encontré con Ubuntu muy sencillo, con unas gráficas hermosas, y mayor rápidez. Tiene predeterminado una versión vacana de msn (¡¡¡la última versión de msn me cansaba por esa monton de notificaciones sobre los estados de las personas!!!) y un programa para revisar facebook sin tener que meterte a la página. Ya instalé skype y funciona sin problemas[...]
La gente reconoce en Petro capacidad, inteligencia, un conocimiento de los problemas del país. Sin embargo, hay elementos en su partido que no me gustan. Por eso voy a votar por Mockus. Uno vota por un programa de gobierno, y el de Mockus me gusta, no me llama tanto la atención como el de Petro, pero no por eso voy a dejar de apoyar un proyecto que busca eliminar la cultura del atajo, cultura que parece hacer parte de la idiosincrasia nacional.
Julio 27, 2010
4