noviembre 3, 2010
El reloj dentro de poco marcará las seis de la tarde de este domingo sin puente y en el Viejo Almacén la milonga está por comenzar. El cielo gris amenaza lluvia en Bogotá y, sin embargo, poco a poco, los bailarines irán llegando a este rincón de La Candelaria para entregarse al frenesí de una noche de baile tanguero. Este local, ubicado en la calle 15 con carrera 4ª, ha tomado el nombre de aquel famoso café del barrio San Telmo en Buenos Aires y se convierte cada 15 días en el punto de encuentro de los bailadores de tango de todas las clases y edades.
Es claro que existe una predilección por Israel y una tendencia a rechazar la grave situación de Palestina. Por más de 65 años, a los palestinos se les ha negado un hogar, se les ha negado tener paz, se les ha negado ser reconocidos por la comunidad internacional y se les han negado su dignidad y sus derechos. Palestina es el país con más refugiados internacionales en el mundo por la situación tan injusta en la que viven. Y para colmo, Israel continúa con sus asentamientos ilegales en territorio palestino. Y para mí, ha sido suficiente. Es momento que la comunidad internacional reaccione, como ha comenzado el gobierno de Obama.
Eso mismo nos pasa cuando, en nuestro afán de encontrar el “príncipe azul”, llega a nuestra vida un gamín verde, que para nuestros ojos es y será a todas luces un príncipe, y ¡ay! de aquel que ose criticarlo, o quiera abrirnos los ojos como quería hacer Sancho con su amo, pues en vez de recibir agradecimiento recibirá nuestro enojo; en el mejor de los casos haremos como nuestro querido Hidalgo, “oídos sordos“, ignoraremos las aclaraciones o advertencias que nos hagan, y en el peor de los casos declararemos a ese alguien como nuestro enemigo jurado, por atreverse a hacernos tal ofensa y levantar falsos testimonios a nuestro amado “príncipe“.
Pero ahora buscamos hacerlo mucho más fácil. Lo que queremos crear es una comunidad donde aparte del trabajo de nuestros escritores, cada uno de los miembros tenga su propio espacio para escribir lo que quiera. Les estamos vendiendo gratuitamente un espacio donde sean libres para expresarse acerca de lo que se les venga en gana, sin ningún tipo de censura. Así que los invitamos a que nos brinden cualquier idea y/o aporte tangible para que este proyecto prospere y los colombianos contemos con un espacio virtual que fortalezca nuestro derecho a la libre expresión.
Colombia debería avanzar de la misma forma que ha avanzado el mundo, y la Corte Constitucional debería permitir el matrimonio por parte de las parejas homosexuales y el goce pleno de sus derechos y responsabilidades, como lo son el derecho a adoptar y tener una familia. De lo contrario se seguirá violando el derecho a la igualdad de las parejas homosexuales, seguirán siendo discriminados y segregados dentro de la sociedad.
Voy a emplear este espacio para hacerle una carta –un poco prematura- al Niño Dios. Hoy, 28 de agosto, voy a pedirle que me ayude con estas cositas… eso sí, que no vaya a pensar que me estoy quejando, ni mucho menos que soy una malagradecida… solamente hay algunos detallitos que podríamos mejorar y mejor sería ya y no esperarnos hasta diciembre.
Mientras el mundo va en sentido contrario, en Colombia el conservadurismo ha llevado a que se den todos los mismos fenómenos, pero sin que sean respaldados por el derecho; me refiero a las uniones de hecho entre estas parejas, a la adopción unipersonal por parte de homosexuales que viven en unión libre, y también a la existencia de una gran población homosexual escondida por la censura de que son víctimas en la sociedad.
Pero está también la vocación que no es de hecho una vocación, son simplemente homónimos, pero nunca serán lo mismo ontológicamente; está la vocación llena de deseos de buscar solamente el dinero, de pretender estudiar gratis gracias a una comunidad y luego salirse, de los que quieren ocultar su profunda incoherencia en un estado de vida donde no se exige el casarse o el tener hijos, o de los que quieren tender a la mano a otros para abusar, no sólo sexualmente, de los más débiles y necesitados.
En una ocasión, en el facebook de Censurados: Cero, me preguntaron que si no estábamos perdiendo objetividad al promover tan abiertamente las opiniones. En ese momento respondí lo que creo, y lo que tácitamente comparten quienes han estado trabajando conmigo en este proyecto: la objetividad es una utopía. Y una utopía peligrosamente engañosa.
En mi anterior columna del tema, planteé que existía un problema jurídico difícil de resolver al momento en que hubiera cambio de presidente sin que se hubiera elegido al Fiscal. ¿Podría el nuevo presidente nombrar otra terna o no? fue mi pregunta. Ahora parece claro que eso es precisamente lo que va a suceder. Santos nombrará una nueva terna en un gesto de reconciliación del poder ejecutivo con el judicial, y la Corte elegirá. ¿Sería esta la solución correcta? La verdad creo que a pocos interesa si es o no el camino adecuado.
Lo que perdí no lo encontraré en ti ni en tus prendas. Tus formas mentirosas no me engañan, no me venden seguridad. Definitivamente no me atraes, pero sigo avanzando, quizá (quizá) por morbo, curiosidad ¿de qué? Si no me interesa saber quién eres fuera del cuero rojo y el exceso de perfume, porque no me permitirás saberlo, debería especular. Permíteme especular y aléjame de la verdad lo más que puedas, así tal vez valga la pena.
No me ofendería en lo absoluto que hayan curas homosexuales, transexuales, travestidos; tampoco que desde ese centro de poder económico global, ubicado en Ciudad del Vaticano, se acepten a las mujeres como predicadoras del mensaje, y que estas sean lesbianas o bisexuales. Nada de esto me haría abrir los ojos de sorpresa. Por el contrario, celebraría ese retrógrado avance. Pues de igual forma, según sus palabras, todos somos hijos de dios creados a su imagen y semejanza; y todos tenemos derecho a hacerlo si decidimos en algún momento estudiar Teología.
La primera, es que el ejecutivo realice una tarea juiciosa y responsable, de tal manera que presente los candidatos más calificados e imparciales, ante lo cual la Corte Suprema elige el mejor. La segunda situación, es que el ejecutivo, con el fin de tener un Fiscal General de bolsillo, presente una terna inidonea[13], ante lo cual, la Corte Suprema, temiendo las consecuencias nefastas que esto traería para la sociedad, y particularmente para las víctimas, decide no elegir a ningún candidato, produciendo un circulo vicioso de choque de poderes en el que ninguno de los dos tiene razón ni está equivocado.
Nos abatimos, nos vilipendiamos, zapateamos con el filete de campana, nos traicionamos, nos lesionamos, nos ubicamos, nos sugerimos mandamientos, nos escalamos, nos subimos y nos bajamos, nos servimos, nos engullimos, nos tatuamos, nos zambullimos en nuestros senos y nuestras ubres, nos monopolizamos, nos vendemos, nos recuperamos, nos laminamos el útero y la próstata, nos pateamos los testículos, nos colgamos de los ovarios, nos vibramos, nos contemplamos, convidamos agridulzura, nos degollamos, nos solidificamos, rebullimos y adoptamos forma de goteo de aceite, nos vaporizamos, nos interpretamos, nos simbolizamos[...]
¿Qué sería del mundo sin las rancheras ebrias de los mexicanos o los tangos melancólicos de los argentinos? ¿Qué sin el teatro devastador de los rusos o las cumbias peruanas? Claro, la identidad se forja con la sensibilidad hacia los rasgos y patrones culturales propios. El patriotismo se logra con siglos y siglos enteros de reconocimiento hacia lo de nosotros, el orgullo y el distanciamiento –cultural- de los demás. Pero es que, precisamente, de eso carece la sociedad colombiana.
Me es imposible hacerme el pendejo y celebrar algunos logros mientras lo más dificil no se ha sorteado. A mi no me basta con una postal que muestra a Bogotá como una metrópolis del siglo XXI siendo que del Chicó al Chocó hay mucho más que 2000 kilómetros de distancia. Yo no quiero decirle al mundo que venga a ver mi país, si sólo los puedo llevar a Usaquén en Bogotá, Poblado en Medellín, o Bocagrande en Cartagena. No lo quiero hacer porque no es justo con ellos, porque si no les puedo mostrar el gran potencial de quienes viven en los barrios pobres, no vale la pena.
¿Y las víctimas que sí tienen una legítima causa para alegar un derecho a reparación? – como las familias de los diputados del Valle o los mismos sobrevivientes del cautiverio – pues se tendrán que atener a esta ira irrazonable y estúpida de los colombianos: un país donde no se sabe diferenciar un caso de otro, y donde las víctimas tienen que correr con la suerte de ser castigadas dos veces. (Cosa que me hace pensar: prefiero a aquellos que defienden ciegamente a las víctimas. Por lo menos en este caso, hacen mucho menos daño)
Resulta que es algo común en Hollywood. Las productoras le encargan a sus contadores que, al hacer los balances, hagan todo lo posible para que la película aparezca sin haber ganado dinero, de tal manera que no sea necesario pagar las cláusulas en los contratos, como el de Darth Vader, que prometen compartir las ganancias con los actores. Y son exitosos al hacerlo. Negocio redondo.
octubre 28, 2010
porescritoresinvitados
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