Soy Gabriel García Márquez, nací el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, Magdalena. Mis padres son Eligio García Márquez y Luisa Santiaga Márquez, soy el mayor de once hermanos. Cuando tenía tan solo un año de edad mis padres se trasladan a la costa atlántica por lo que quedo al cuidado de mis abuelos maternos, el coronel Nicolás Ricardo Márquez y Tranquilina Iguarán Cotes, los cuáles más tarde pasarían a ser mi inspiración para crear la obra que tiempo después me consagraría como uno de los escritores más importantes de los últimos tiempos.
En 1940 ingresé al colegio jesuita de San José en Barranquilla, siete años más tarde empecé a estudiar derecho y ciencias políticas en la universidad Nacional de Colombia en Bogotá. Publiqué La Tercera Resignación, mi primer texto narrativo en El Espectador. En 1948 y después de perder el segundo año de derecho, empecé a trabajar en el periódico El Universal. Confieso que si no hubiera sido escritor , habría sido pintor. En 1949 me trasladé a Barranquilla y comencé a trabajar en La Cueva con Álvaro Cepeda Samudio, Nereo López, Alfonso Fuenmayor y Alejandro Obregón entre otros.
Soy un optimista irremediable, supersticioso, detesto el oro pues me recuerda la mierda, no se odiar, soy un gran conversador, bohemio, guitarrista, cantante de vallenatos y sones. Dicen, los que alegan saber sobre literatura, que soy ese colombiano cuyo nombre hace brillar el pisoteado orgullo nacional y, mi ejemplo de persistencia y disciplina señala el camino de las generaciones venideras. También dicen que soy el único colombiano que hace sentir a los demás orgullosos de ser latinoamericanos, y que le he dado a mi patria más prestigio que todos los presidentes que han pasado por esta república de contrastes.
A mí nunca me ha interesado la política activa, salvo entre bambalinas, por interpuesta persona, mi amistad con Fidel Castro ha durado media vida, al igual que con Bill Clinton. También he sido amigo de todos y cada uno de los ex presidentes de Colombia, desde Alberto Lleras ,para cuyas memorias inconclusas y póstumas he escrito un prologo, hasta Andrés Pastrana. Mi novela El otoño del patriarca narra la gran obsesión por el poder, es un libro que no sabe terminar por que el poder nunca termina: “La buena nueva de que el tiempo incontable de la eternidad había por fin terminado”.
Soy mexicano, colombiano, cubano y español de cepa, de cada lugar me importan la narrativa, la poesía y la eterna lucha de facciones, pues en esos ámbitos se localizan los detalles primordiales. Mis grandes amigos dicen que soy el escritor vivo más importante del mundo, enseño que en una obra todo es posible si el escritor es capaz de hacer creíbles las cosas más insospechosas, por esto pienso que la literatura es el mejor juguete para burlarse de la gente.
Por mis obras circulan putas inverosímiles, dentistas austeros, niñas convertidas en arañas por desobedecer a sus padres, mujeres bellas que suben al cielo en sábanas blancas, viejos coroneles que se pudren a la sombra de un castaño, lluvias bíblicas que se precipitan por más de cuatro años, once meses y cinco días, gitanos que mueren y vuelven a la vida para mostrar el imán como una maravilla del mundo, nubes de mariposas amarillas, hombres taciturnos que mueren de amor en un venta y guerras desaforadas que definen el destino de los pueblos.
En 1952 la editorial Losada de Buenos aires Rechaza mi primer manuscrito La Hojarasca, pero poco tiempo después lo publico. El 27 de marzo de 1958 me case con mi eterna novia Mercedes Barcha a quien desde que éramos muy jóvenes le había propuesto que se casara conmigo. Un año más tarde nace nuestro primogénito Rodrigo, este mismo año publico Los Funerales De La Mamá Grande. Dos años más tarde me trasladé a México y publiqué El Coronel No Tiene Quien Le Escriba. En 1967, es decir, hace 40 años la editorial Sudamericana, de Buenos Aires, publicó la obra que 15 años más tarde me consagraría como uno de los escritores más grandes del mundo: Cien Años De Soledad. Años más tarde gané el premio Rómulo Gallegos por Cien Años De Soledad, entregué el dinero a un movimiento socialista de Venezuela.
En el 74 fundé la revista Alternativa con Enrique Santos. Un año más tarde publiqué El Otoño Del Patriarca, un año antes de recibir mi Nobel de literatura se me acusa de estar vinculado con el M-19 por lo que pedí asilo en la embajada mexicana, en este mismo año publique con la editorial Oveja Negra, Crónica De Una Muerte Anunciada. En el 82 recibí en compañía de grandes amigos el premio n+Nobel de literatura en Estocolmo, Suecia. Años más tarde publique la primera edición de El Amor En Los Tiempos Del Cólera. En el 86 me convertí en presidente de la fundación Nuevo Cine Latinoamericano en San Antonio de los baños, Cuba.
Tiempo después publique El General En Su Laberinto. En el 92 publiqué Doce Cuentos Peregrinos. En el 94 creé la fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano en Cartagena. En el 98 compré, junto con un grupo de periodistas, la revista Cambio. Cuatro años más tarde publiqué Vivir Para Contarla, un libro de memorias y autobiográfico. Dos años más tarde publiqué Memorias De Mis Putas Tristes, en el 2006 en una entrevista para el diario Vanguardia de Barcelona, afirmé que ya no escribiría más.





unknown
noviembre 4, 2009
Con este comentario mi voy a ganar algunos enemigos, pero ¿pòrque que crees que ese libro de Memorias de mis putas Tristes es tan mediocre, en comparacion con, por ejemplo, Cien Años de soledad? la estrategia de gabriel Garcia Marquez era bastante sencilla, en un principio, sencillamente se “basaba” casi copiando las historias de su abuela, si no mal me equivoco, cuando estos recuerdos se agotaron se acbo su disque magia, su supuesta creatividad.
Indudablemente Gabriel garcia marquez es un genio de la narrativa, del llamado realismo magico, pero, pareciera ser, en mi opinion, que carece de algo de imaginacion.