Estímulos Perversos

Posted on diciembre 8, 2008 por

2


Por Alfredo Yáñez Carvajal

Amables lectores: A la ya larga historia de violencia en Colombia, se adicionan cada día, más capítulos vergonzosos, como legado para las futuras generaciones.

Resulta paradójico, que un país tan bello y dotado de tantas riquezas, también sea la cuna de la perversidad, que caracteriza las acciones de ese pequeño grupo de colombianos, que se ha empeñado, en mancillar la historia de nuestro país.

Actualmente, se ha impuesto, la cultura de los incentivos o estímulos, como una práctica orientada a obtener mejores resultados, bien sea en escenarios deportivos, económicos, políticos, militares, salud, educación y muchos otros.

En el área de la salud, poderosos laboratorios farmacéuticos “premian”, con un flamante viaje, con todos los gastos pagos, a aquellos galenos, que realicen la mayor formulación de un determinado fármaco, que se está introduciendo en el mercado. También se ve en las IPS, el estimulo al profesional de la salud, que menos gastos ocasione, en ordenes de laboratorios o ayudas diagnosticas, renovándole el contrato. Todo esto, va en detrimento de la salud del usuario, cumpliéndose el dicho popular: “El fin justifica los medios”.

En el área financiera, se estimula con bonos especiales a los funcionarios, que logren mayores colocaciones (Préstamos), sin analizar muchas veces, la verdadera capacidad de pago del cliente, produciendo a largo plazo, como resultado, un aumento en los índices de cartera vencida. Puede suceder lo mismo, con algunos ingresos por comisiones, generados en operaciones aparentemente lícitas pero poco éticas.

Otro escenario fuertemente afectado por los estímulos perversos es el político. Se practica el caciquismo con el fraude en la compra-venta de votos, la venta de conciencias a cambio de importantes posiciones públicas. Resumiendo, a mayor número de votos, sin importar su origen ni la forma de obtenerlos, más tajadas del ponqué burocrático, para el aparente dueño o poseedor de esos votos. Qué grave y lamentable, es el desdibujamiento de la política en manos de algunos inescrupulosos, que acceden a posiciones de dirección y manejo, no con el ánimo de servir a sus comunidades, sino buscando convertirse en empresarios y cambiar de estrato social, enriqueciéndose con las dadivas o estímulos, solicitados a los usuarios o contratistas. Desafortunadamente, parece que la voz del pueblo ya no es la voz de Dios, sino la voz del político, que con estímulos perversos, produce una especie de hipnosis o condicionamiento social a su acomodo, hasta el punto de otorgar en heredad, los altos cargos y es por eso, que hoy por hoy, conocemos con antelación de dos o tres años, quienes serán los futuros gobernadores y alcaldes.

La más reciente historia de estimulación perversa, la realizaron, según las investigaciones pertinentes, un grupo de hombres del ejercito nacional, quienes motivados por fáciles ascensos, días libres y mejoras en la remuneración, incursionaron en la práctica aberrante de las ejecuciones extrajudiciales. Quizás actividades exitosas, como la operación Fénix y la operación Jaque, que han tenido un gran impacto por sus aspectos Hollywoodenses, nos llenen de orgullo, en contraste con el espanto que experimentamos con los horrendos crímenes de los falsos positivos. ¿Será que los indicadores de bajas, es un criterio utilizado en los ascensos? Si es así, se convirtió en otro estímulo perverso. La tan cacareada seguridad democrática, cambió su “indicador de bajas” por “Indicadores de desmovilizados y capturas”. Debemos vigilar estos últimos indicadores porque el estímulo perverso ya sembró su semilla corrupta.

En la educación, a mayor número de estudiantes, sin importar la calidad de la docencia impartida ni la adecuación de la planta física para esta masiva educación, el establecimiento educativo recibe más aportes del ministerio de educación. Le preguntan a un estudiante al momento de inscribirse ¿Usted en que rama quiere estudiar? No, en ninguna, a mi me dan un pupitre, como a todos los otros niños responde el recién inscrito.

¿Qué tan ético y moral, resulta ofrecer dinero por exterminar a otro ser humano?

A un alcalde colombiano, que no pertenece a ninguna monarquía, le dicen: “Luis XV”, por aquello del 15%, como estimulo perverso para su bolsillo por cada contrato adjudicado. ¿Cuántos más “Luis XV”, habrá a lo largo y ancho de nuestro territorio? ¿Será que estamos gobernados por la realeza?

Acerca de estos anuncios
Posted in: Opinión, Reflexiones