“Estoy convencido que el arte no puede hacer lo que les corresponde a los políticos”
Paulo Lins, autor de Cidade de Deus
Coca, política y polémica. Tres palabras primas en la sociedad colombiana a las que ya estamos mas acostumbrados que a Uribe. Y ahora, saltando y coleando, se cuela entre ellas la palabra arte.
El 28 de Agosto, en el contexto del 7º Encuentro Hemisférico de Performance y Política, que tomó lugar en la UN sede Bogotá, la artista cubana Tania Bruguera decidió utilizar cocaina para “interpretar” la escena del imaginario político colombiano.
Peformance enmarcado en su definición del “arte de conducta”, Bruguera desarrolló su concepto de “imaginario politico sobre contexto” y decidió definir a Colombia de la siguiente forma:
Sentó en la mesa central de lo que constituyó su performance, a un paramilitar, una exguerrillera y un lider de desplazados. Luego, formulando preguntas alrededor de la significación de los heroes, inició un “debate pacífico”. Mientras los asistentes se preguntaban qué tenía esta blague de performance, o cuándo iba a disparar a la polémica común de la Bruguera, una joven comenzó a pasar entre los asistentes, una bandeja con lineas de cocaina. Entre ellos, hubo distintas reacciones, motivadas por su función moral o adicta.

La polémica (parte del performance según algunos críticos) lleva casi 3 semanas en la discusión “moral y apolitizada” sobre el uso de la cocaina en este performance. Algunos buscan demandarla, ya que el encuentro fue promovido y pagado con dineros del Ministerio de Cultura, otros, la gran mayoría de este pueblo colombiano, han reducido todo el valor del significado e interpretación de su performance, a los valores éticos del acto, y los últimos, explican el performance con metáforas sobre la actualidad (ni tan actual) del país.
¿En qué se basó entonces, Bruguera, para definir el imaginario político colombiano? ¿ En todos aquellos esteriotipos ya machacados a punta de metralla que los medio internacionales han difundido sobre nuestro país? Definir este imaginario, fue tarea fácil para la artista, al hacer una comparativa de que mientras las victimas del conflcito hablaban, o establecían un diálogo de paz, quienes debían intervenir en el conflicto, utilizaban la cocaina que destruye a su pueblo como un medio de ocio, o distracción.
Si, esto puede ser verdad, no define el imaginario político pero si describe uno de tantos comportamientos que se dan en medio. Y llega a representar aún más metáforas. El camino por el cual la política de nuestro país ha tomado como escape, las cortinas de humo, siempre desplegadas ante nuestros ojos para ocultar lo importante, lo que realmente esta ocurriendo.
Y esto le sucedió hasta a la artista, que la cortina de humo de querer causar esta reacción, reflexión y polémica, hizo que utilizara cocaina real, en vez de utilizar algo simbólico. Si, solo asi, con cocaina real se habria causado la controvesia que ella buscaba para que nos preguntemos si queremos que el imaginario sobre colombia siga siendo política corrupta, problemática de violencia y drogas. Pero este alcaloide que utiliza hasta Berlusconi, que es producido en Colombia (más del 70% en la región del Pacífico, que es a la vez, una de las regiones mas afectadas por violencia y problemas económicos del país) es una de las razones de peso para que nuestra jodida situación siga estancada desde hace tanto, para que la narcotraficoparapolítica en la que estamos hundidos desde hace más de 10 años siga, que sea la causa de estas víctimas que ella tanto queria que nadie escuchara por consumir.
Al hacer la crítica se perdió el artista, pues lo que ella cree que crea es “un arte que es político, que funciona desde lo político, que genera política.” Siguiendo la línea de esta definición, la política que estaba creando era de “cambiar la imagen” que se presenta sobre nuestro país, cuando la misma artista por medio de la compra de coca, esta apoyando quien sabe, desde la campaña de Uribe por alcanzar el Guiness Record, las masacres de sitios como El Salado, hasta la eterna e infinita orquesta de campesinos forzados por grupos armados a utilizar sus tierras para la producción de esta.
Si el arte por concepto, comienza a permitir que este tipo de sucesos intenten explicarnos “imaginarios” o “definiciones” de la sociedad mientras le hacen daño a la misma (recordemos a Guillermo Vargas quien dejó morir de hambre a un perro por “el arte”) no tienen ningún sentido político.
Esto no es una cuestión de moral, de antipolitizar el acto, sino de entender que por encima de las razones y el significado de la propuesta de Tania Bruguera hay algo mal.
Hay algo que no va ni con el imaginario del país, ni con la forma de representarlo.
Ella quizo utilizar el arte para mover, para crear política. No hizo un estudio a fondo de la situación social del país, desentrañar que por los intestinos y venas de nuestro país hay más que drogas y violencia, que es una historia de más de 50 años, que si, si tuvo algo que ver con el comunismo y el che y todas aquellas historias que se comen los europeos.
Nosotros, como colombianos, debemos participar en la creación de arte que nos refleje, asi pues, los invito a crear con crítica, con la crítica que hemos obtenido NOSOTROS, siendo Colombianos, tanto víctimas como actores del conflcito que para nosotros resulta una REALIDAD antes que un IMAGINARIO, a participar.
En qué?
Tanto en este espacio, Censura20, que renace esta semana, y contará con articulos de variada indole y procedencia a luchar contra los silenciadores, hasta a la convocatoria del Festival Urbano 2009, (www.fu2009.com) donde podrán plasmar su crítica al sistema feudalista en el que Uribe nos hunde.
Asi pues, que la crítica no se quede solo en crítica, que tengamos argumentos para no caer en el error de artistas como Tania Bruguera y para que nosotros solitos, concientizemos y cambiemos esto. Desafiando la frase que abre este artículo, de Paulo Lins, quien dice “estoy convencido que el arte no puede hacer lo que le corresponde a los políticos”.
Pero a falta de políticos sin rabo de paja ni notarías en sus bolsillos, la labor est a nous.









cris
septiembre 22, 2009
muy interesante tu articulo, sin embargo tengo que reconocer que el acto que realizó la cubana me gustó. Y no tiene que ver con que apruebe o no el consumo de coca; esta bien que colombia tiene otras cosas además de la narcoparapolitica, pero en este momento es el mayor problema que tenemos, desafortunadamente las campañas tipo “colombia es pasión” que pretenden supuestamente mostrar la otra cara del país (pero que en verdad es propaganda gubernamental con la que se ofrece en bandeja de “vidrio” nuestras riquesas naturales y humanas)son una cortina de humo con respecto a nuestra realidad.
Con respecto a lo que dices, que la coca no es parte del imaginario de nuestro país, discrepo …aquí ser el pillo está de moda, se refleja por ejemplo en la nueva onda de las telenovelas que nos meten, es precisamente sobre ese tema, mientras por un lado los hipocritas medios de comunicación nos venden una falsa moral “pacifista”, saben que su audiencia aumenta cuando tocan el tema del narcotráfico.
el narcotráfico y la corrupcion son la peste de este país, hay que reconocerlo y el acto de la cubana debe precisamente propiciar una reacción de nuestra parte, pero no debe ir en el sentido de que “mostremos lo buena gente que somos” sino de que actuemos frente a las cosas que nos destruyen. es absolutamente válido (incluso necesario)que el arte, la literatura, o cualquier oficio que tengamos se incline a esa reflexión…
ella no será colombiana, pero su lectura no es errada del todo, no se necesita ser muy suspicaz para poner en evidencia gran parte de la realidad colombiana, cruda si, pero real al fin y al cabo.
bueno ya no te doy más lora, un abrazo.
ganeshaaa
septiembre 23, 2009
Gracias por tu comentario. Me gustaría saber en cual parte del artículo doy a entender que la coca no hace parte del imaginario de nuestro país si hace parte d emi experiencia, que en otro país los primeros comentarios que surjen son chistes tipo “¿hueles coca en un tenedor todas las mañanas en Colombia?”.
Hago énfasis en que la coca hace parte de la problemática de este país (por supuesto) con términos como la “narcotraficoparapolítica” y explicando que la artista esta contribuyendo a la problemática del país con el mismo hecho de comprar coca.
La lectura que Tania Bruguera hace de Colombia está basada en los estereotipos (en gran parte el de la cocaina) y es esta la razón por la que somos nosotros, los colombianos que somos los afectados y estamos cansados de este conflicto, quienes debemos producir arte basado en la crítica y es esta la motivación de mi artículo. Su lectura no es errada pero es fragmentada, como dije previamente, no define el imaginario político pero si describe uno de tantos comportamientos que se dan en medio.
Por otra parte, no estoy motivando a la gente a ser hipocrita frente a la realidad de nuestro país, ni a aparentar lo que no es, sino a cambiarlo.
A cambiarlo por medio del arte.
ganeshaaa
septiembre 22, 2009
lo siento, http://www.fu2009.com
Julian
septiembre 21, 2009
MuY CHEVERE EL ARTIculo
chevere tambien si revisa el link del… ¿festival urbano?
porque en google no aparece
jkrincon
septiembre 22, 2009
Ya solucionamos el problema del link. Muchas gracias