
Por Sbasgomez
Los ideales son a prueba de balas
V de Vendetta
Guerra de guerrillas, paramilitarismo, insurrección, corrupción, violación de derechos. Suena tan desalentador como siempre, ¿verdad?
En esta ocasión, me alejaré un poco del simple hecho de enunciar los problemas que tiene Colombia, por el contrario intentaré concentrarme en algo más importante, los ideales de las personas y el papel que juegan estos en el ámbito político.
Para empezar a ahondar en el tema hay que convenir que los problemas de nuestro país se generan por, entre otras dificultades, la violación de las ideas con las que los gobernantes ganan sus campañas, demagógicamente o no, eso no importa por ahora.
Estudiando en una universidad pública se está en contacto de muchas maneras con la realidad de la nación, y a un nivel menor se empiezan a entender a fondo los problemas que aquejan el sistema.
Las constantes equivocaciones de los gobiernos y sus relaciones turbias con los grupos violentos, las protestas de los opositores al régimen (que en muchas ocasiones se trasladan al terreno de la lucha armada), las falsas concepciones, las violaciones a la ley y hasta atropellos contra los derechos humanos modelan a diario el entorno en que vivimos los colombianos.
Todas estas situaciones se constituyen en verdaderos problemas para la administración actual, y por eso se debieron tomar medidas.
Pues bien, se tomaron las decisiones “pertinentes”: La fuerza armada colombiana [ejército y policía] ahora tiene acceso a los campus universitarios [del estado] cada vez que sea necesario, sin ningún reparo (una decisión muy acorde con la posición que ha mantenido el gobierno de Uribe.)
Es en este instante donde surge la pregunta: ¿Vale la pena criticar las decisiones del gobierno cuando han demostrado, por ahora, efectividad?
La Colombia que leí todo este tiempo se materializa ahora ante mis ojos, y los problemas son más palpables. El contacto con esa realidad que ignora el respeto a los (mis) derechos se convirtió en la razón de mis palabras, y me enseñó que las circunstancias ponen en tela de juicio a los ideales, que no podemos seguir ciegamente una doctrina alejándonos con ella del suelo que pisamos. Por el contrario, seguirla, con la plena conciencia de sus alcances, es más meritorio.
¿Efectividad? Bien, a diario se ve que en los diarios y noticieros informan acerca del control del territorio nacional y del debilitamiento de los grupos subversivos. No es del todo cierto, ni las FARC, ni el ELN ni ninguno se ha extinto, ¿Por qué? porque sencillamente tardaríamos años en asesinar a cada una de esas personas, así como propone el gobierno; si no hay un cambio en la mentalidad y las acciones de la administración actual, y se disminuyen el número de atropellos que a diario se cometen, jamás se logrará que los grupos subversivos dejen de ser una salida directa para luchar contra las injusticias.
Ahora, la militarización de las universidades públicas es una medida desesperada, tras las cual el gobierno esconde una serie de fallas en el sistema de seguridad y una aparente falta de control. La incursión violenta y el control militar en los centros de aprendizaje se convierten en un acto de inequívoca incompetencia, pues siembra la violencia desde edades tempranas en la población joven, esperanza de la nación. (Finalmente, cualquier parecido a hechos históricos cercanos, es solo una coincidencia).
Por otro lado, y citando un caso que conozco a fondo, muchas de las protestas universitarias, así como en otros países latinoamericanos, se producen por las irregularidades en las que incurre el gobierno, ya sean comunicaciones con líderes subversivos, violaciones de derechos y hasta asesinatos para ocultar dichos actos. Pero hay ciertas equivocaciones en estas manifestaciones, la violencia no es la mejor manera de proceder. Y surgen varias excusas: “que si no se recurren actos como aquellos el gobierno no pone atención a los movimientos”, pero no, con la violencia sólo demeritamos nuestras palabras, y las hacemos míseros discursos sin fondo.
Es aquí donde se necesita fidelidad a nuestras ideas, pero, sobre todo, fidelidad al correcto proceder que hay que mantener para hacer de las nuevas propuestas soluciones posibles a nuestros inconvenientes, alejándose de la lucha armada y fomentando espacios para el debate libre, pacífico y constructivo.
Mientras eso no se cumpla en Colombia, sólo lograremos acentuar las condiciones para la existencia de un panorama conocido: La nación dividida en gobiernistas y opositores, un mando central que obvia procesos y toma decisiones a la ligera, y en el medio, los colombianitos que, inocentes, apoyan la cruzada de la seguridad democrática para luchar contra los violentos.





sbasgomez
septiembre 23, 2009
Mockinpott, aún no comprendo la diferencia que haya entre la dirección que uno deba tomar y el camino para llegar a ella. Y bueno, obviando esa frase, primero, me agrada mucho que hayas comentado en el artículo, pero hay cosas que quiero resaltar.
Me parece que decir que las ideas no son nada es demeritar la misma racionalidad del ser humano, acciones sin ideas son actos vacíos, sin objetivo alguno, así como lo propones, entonces, no es el hecho de sobrevalorar los ideales, sino de recordar la importancia que estos tienen, porque sin ellos, no se si podamos encontrar ese camino que dices, y mucho menos la dirección en la que vayamos.
Como segundo punto está la realidad. Si bien estoy de acuerdo en eso que dices de “de realidad se refieren a una configuración del mundo que tienen en su cabeza o a su propia experierncia”, quería aclarar que la configuración real a la que me refiero (porque en algún momento de mi vida también fuí víctima del conflicto) es a esa que viven los colombianos del común, la de la pobreza, de la falta de oportunidad de muchos, la de las marcadas diferencias sociales, la de la discriminación. Y no es sólo la cercanía a los movimientos universitarios, es un contacto más íntimo con esos escalones sociales a los que quizá,si hubiera elegido una carrera diferente y hubiera ido a Bogotá, en una universidad privada, no hubiera conocido, por que quieras o no, el mundo o la realidad en la que vivimos es muy diferente a la que en realidad nos debe preocupar.
Por eso, y aclarando que no es el hecho de imponer una realidad, ni una ideología, quise exponer esta visión, porque durante todos estos meses esas son las conclusiones a las que he llegado, no son pretensiones ni nada parecido, solamente una opnión más aceca de lo que mucha gente está viviendo.
Mockinpott
septiembre 25, 2009
Mil gracias por responder a mi pregunta:¿Más cerca a la realidad nacional que quien? Ya entiendo que te refieres, claramente, a quienes se vinculan a universidades privadas. Gracias también por aclarar que la realidad a la que te refieres es la de un grupo puntual: “los colombianos del común, la de la pobreza, de la falta de oportunidad de muchos, la de las marcadas diferencias sociales, la de la discriminación.” Es decir, los pobres, excluidos y discriminados. Creo que mi comentario al respecto era de puro rigor, pues me molesta que se hable de un grupo como si fuera otro (al plantear apresuradamente que la realidad del grupo que acabamos de delimitar es la de todo el país, pues el país incluye también a los ricos, no tan ricos, privilegiados y no-discriminados, por decirlo así). Yo se que soy mamón con eso pero no quería acusarte de imponer nada, se que es una opinión.
En cuanto a la diferencia entre el camino y la dirección, la frase es del budismo Zen. La dirección se refiere a la meta que se decide alcanzar y se plantea de manera abstracta, el ideal, por ejemplo la igualdad, la paz, el orden, la prosperidad, etc (o las ideologías como la socialista, liberal, social demócrata). El camino que se escoge son las acciones que se realizan para alcanzar esa meta, por ejemplo tomar las armas, echar piedra, lanzarse para presidente, divorciarse, casarse, golpear a alguien, no utilizar violencia alguna, quebrantar la ley, movilizarse, votar, no votar, etc. Esas acciones tienen consecuencias y conllevan responsabilidades, por eso son las que hay que evaluar constantemente y las que cobran mayor importancia. Las metas, en cambio, pueden variar infinitamente sin tener consecuencias mientras no se manifiesten en las acciones. Muchas acciones que realizamos pueden tener concecuencias nefastas aún para la dirección que decidimos tomar, y estas consecuencias tienen mucho más peso que la devoción que tengamos a nuestros ideales. Ese es mi problema cuando se habla de la racionalidad de las personas, por que deja a un lado las discuciones sobre las acciones, las responsabilidades y las consecuencias.
Espero haber resuelto tus dudas, mil gracias nuevamente por contestar.
ktica cardozo
septiembre 22, 2009
Que nuestras acciones,reflejen nuestras palabras.
jkrincon
septiembre 22, 2009
Sebas, muy buen artículo. Es un placer tenerlo de vuela por Censurados: Cero.
Lástima ver como nos sumimos en la polarización mientras el país se cae a pedazos.
Mockinpott
septiembre 22, 2009
Las ideas no son trascendentes más que en la cabeza se quien las idea. Lo importante no es tener clara la dirección a la que se debe ir sino el camino que se toma. En realidad las ideas no son nada, las acciones que se realizan todo el tiempo en la vida diaria si lo son todo. No creo que debamos ir sobrevalorando los ideales como la solución, menos a problemas tan arraigados en prácticas (políticas si se quiere) como los de Colombia. Por otra parte, creo que el estar en una universidad pública no le permite mayor contacto con la realidad de la Nación, más bien lo pone más cerca de los movimientos universitarios, nada más. Mejor, cabría preguntar ¿Más cerca a la realidad nacional que quien? ¿Que las víctimas del conflicto? ¿Que los actores armados? ¿Que los familiares de desaparecidos, secuestrados y asesinados? ¿que políticos, dirigentes y partidarios? ¿O quien?
jkrincon
septiembre 22, 2009
Me parece muy interesante el punto que haces acerca de las universidades públicas. Pero entonces…¿cuál es la realidad colombiana? Una realidad es la que se vive en Los Andes y otra la que se vive en la UIS, ¿y los que ni siquiera pueden entrar a la universidad?
Lo admito, planteo muchas preguntas y pocas respuestas, pero por algo se empieza.
Mockinpott
septiembre 22, 2009
Es cierto, ‘realidad’ es un término muy problemático. La mayoría de los que hablan de realidad se refieren a una configuración del mundo que tienen en su cabeza o a su propia experierncia. Es la experiencia de estudiar en Los Andes la que es distinta de la de estar en la UIS, pero ninguna de las dos es más ‘real’ que la otra. Lo que debemos hacer es empezar a admitir que todos planteamos juicios y afirmaciones desde nuestra propia experiencia, y tener en cuenta que ninguna experiencia se puede omitir, obviar o descalificar como menos importante. Es bastante pretencioso, entonces, proclamarse defensor de la realidad, pues usualmente eso termina siendo un intento de imponer su propia experiencia como verdadera y real. La clave es el diálogo entre experiencias, no la cercanía a una realidad.