Por Mockinpott
¿Quién opina? ¿Quién tiene derecho a opinar? ¿Hay opiniones más valiosas que otras? ¿Somos privilegiados quienes podemos escribir en este y otros espacios? ¿Acaso somos nosotras personas serias, letradas, concientes, jóvenes, creativas, conocedoras (sea lo que sea que usted entienda por estos términos) quienes tenemos derecho a opinar?
Si queremos construir un espacio de opinión, todos y todas tenemos derecho a ser parte de él. Esto incluye a las personas que usted puede amar, odiar, intentar ignorar o sencillamente a quienes no alcanza a ver, conocer o escuchar (obviamente usted tambien esta incluid@). Incluye mujeres, jóvenes, homosexuales, bisexuales, transgeneristas, heterosexuales, ancian@s, niñ@s, estudiantes, desertores y desertoras escolares, desemplead@s, loc@s, hippies, metaler@s, punker@s, emos raper@s, skinheads, guerriller@s, paramilitares, víctimas, campesin@s, pobres, ric@s, gobernantes, gobernad@s, am@s de casa, emplead@s del servicio, religios@s, agnóstic@s, feministas, anarquistas, partidistas y olvidad@s.
Sin embargo, no se puede afirmar algo así sin dar un contexto donde estamos trantando de expresarnos. Hay opiniones en nuestro país que vienen acompañadas de arremetidas violentas. Éstas con visos iluminadores pretenden expandir su visión o su rebelión asesinando (o haciendo cosas peores) a quienes se resisten a adoptar sus principios. También hay otras que han dominado los debates públicos dejando a un lado las voces que consideran opuestas. Incluso espacios que se consideran alternativos y recios defensores de la libertad de expresión resultan excluyentes y violentos, es el caso de la ‘escena’ del rock colombiano que sigue empeñada en rechazar a l@s emos.
Siendo así, podríamos señalar algunas posiciones que más que opinar han adelantado iniciativas violentas que atentan contra aquell@s que consideran despreciables (fuerzas militares, paramilitares y guerrilleras, instituciones estatales, skinheads, pandillas, etc.), y otras perspectivas que han sido privilegiadas en espacios de debate público y que imponen su visión hegemónica (hombres, letrados, rolos, paisas, la iglesia católica, iglesias cristianas, heterosexuales, gobernadores, ric@s, etc.).
Quiero entonces, en mi primera entrega a este espacio, ceder un poco de él a una opinión ajena en forma de poema. Una voz tan digna y valiosa como la de cualquiera de los que llenamos estos espacios. Una posición que no tiene un espacio privilegiado donde presentarse ni busca imponerse de forma violenta.
PANDEMIA
-Por A. Ladino-
Ayer me dijo un niño
A pesar de ser inocente
El señor NEOLIBERAL
Hoy es pandemia latente
Nos impone cruel el ayuno
Por ignorancia en la gente.
*
Como una fiera en acecho
Nos mete genial zarpazo
Sumiso nuestro gobierno
Nos da primicia del día
Bendigan al tío SAM
Soporten bien la agonía
Nos faltan quinientos años
Para despejar la vía.
*
Yo vengo de la provincia
Con enjalma y sin aparejo
Falta mucho por hacer
Me lo dice el gringo necio…
¡Mestizo americano!
Te compro monte y sabana
Como no sabes negociar
Ni te importa en fin la nación
Te regalo un buque viejo
Y una deuda de por vida
A ver si a costa de golpes
¡Estudias economía!
Don Ladino es un campesino desplazado a quién tuve el privilegio de conocer. Él me regalo una copia de este escrito que hoy me tomo el atrevimiento de públicar.





Lumiph
septiembre 22, 2009
Sí, para eso es este espacio, para que todos podamos expresarnos libremente y sin ningún tipo de violencia aunque eso no implique que todo lo que se escriba deba ser de nuestro agrado o que no podamos estar en desacuerdo… aquí se discuten ideas, aquí se intercambian pensamientos, se expresan vivencias… porque censurados… cero.
jkrincon
septiembre 22, 2009
Es difícil aquello de las opiniones. Desde el estado de opinión que profesa nuestro presidente hasta los ideales de no censura que profesamos en esta página…nace la duda: ¿quién tiene derecho a opinar? Y, esto lo explica más directamente George Carlin en la frase con la cual cerró su carrera humorística y que me permito parafrasear a continuación: yo respeto su derecho a tener una opinión, pero usted respete el mío a pasarmela por el culo.
Sólo nos queda intentar, intentar darle un espacio a todo el que esté dispuesto a opinar, intentar escuchar a todo el que por miedo solo puede susurrar, intentar, y seguir soñando con darle voz a todas las voces.
Muy buen artículo, Mockinpott, gracias por participar en la página.