Por Mockinpott

¿Qué es la liberación sexual? ¿Qué es la revolución sexual? ¿Qué revolucionó? ¿A quién redimió? ¿Quién se liberó? ¿Qué se liberó? ¿Quiénes se beneficiaron de esa revolución? ¿Qué nos queda hoy de esa revolución? Hoy el sexo se presenta como algo natural, saludable, necesario, incluso obligatorio para toda persona “normal”.
Estaba con un grupo de gente tomando café cuando una amiga comentó con desprecio: -¿Se imaginan una vieja virgen a los 50 años? Hasta a los 20 ya eso no es normal. Debe ser una reprimida, terrible-. En seguida otro amigo, que es gay, comentó: -Ni siquiera. Debe ser muy, pero muy fea-. En estos tiempos de “libertad” sexual, el sexo, más que una decisión libre, se volvió un imperativo, una obligación. Todo el que no tenga sexo cada que pueda, piense en cómo tenerlo cada momento de su vida, y desee tener sexo a como de lugar, es un anormal reprimido o es tildado de feo o incapaz de hacer un ‘levante’.
La liberación sexual ha sido la bandera de la lucha por la diversidad sexual, ha permitido que las mujeres se apropien de sus cuerpos y reclamen su derecho a ser dueñas de él y de su placer; pero esa es una cara de la moneda. No quiero menospreciar estos logros, pero quiero resaltatar el otro lado, el lado que se articuló con el orden patriarcal en vez de retarlo. La liberación sexual elevó la mercantilización y la explotación sexual de los cuerpos, en su mayoría femeninos. El sexo es hoy el producto más rentable de la industria, cuya principal materia prima son las mujeres. La trata de personas es una práctica común en todo el mundo. En situaciones de guerra y pobreza, millones de mujeres no tienen más opción que vender sus cuerpos o entregarse sexualmente para suplir sus necesidades básicas, entrando en prácticas de explotación sexual forzada.
Esto no es mojigatería. John Stoltenberg, reconocido académico y activista anti-pornografía de EE.UU., describe cómo la pornografía es un mecanismo por el cual se justifica y reproduce la noción de superioridad masculina. En la pornografía, dice el autor, los cuerpos femeninos se presentan siempre deseosos de sexo, esperando todo el tiempo la posibilidad de satisfacer a un hombre; se valoran sólo ciertas partes de ellos (como la vagina y los senos) y ciertos momentos eróticos, en especial la penetración y la eyaculación del varón. Este material plantea pautas de sexualidad que esperan satisfacer necesidades masculinas. El placer de la mujer se asume como algo que responde directamente a la satisfacción masculina. No se reconoce a ésta como sujeto de deseo sino sólo en la medida en que responde al deseo del hombre.
Un caso insignia de esta explotación es el de Linda Susan Boreman, más conocida como Linda Lovelace, quien protagonizó ‘Garganta profunda’ (Deep Throat, 1972), un hito de la pornografía. Después del gigante éxito del film, Linda manifestó que fue obligada por el director, quien era su esposo, para rodar varias de las escenas. “Todo el que haya visto esa película me vió siendo violada”, dijo Linda. Su marido en ese entonces, la forzó en varias ocasiones a realizar cosas que no quería al punto de apuntarle con un arma. Ella incluso recuerda ser forzada a dejar que un perro la penetrara. Aunque éste es un caso extremo, muchas personas, principalmente mujeres, son forzadas de alguna manera a tener ciertas conductas sexuales.
La conversación que narré al principio de este artículo es el testimonio de este tipo de presiones en un nivel más cotidiano. También he escuchado varias historias de hombres que desprecian y maltratan a mujeres sólo por negarse a tener sexo con ellos, por que ‘no se lo dan’ (estoy seguro de que varios de uds han visto casos). Pareciese que la liberación sexual quisiera decir, para estos hombres, que todas las personas quieren sexo todo el tiempo, y que ellos pueden disponer de ese deseo cuando les venga en gana -como en una película porno-. Por eso una persona que se rehúsa a tener sexo es señalada de reprimida y hasta de estúpida. Eso no es liberación sexual, la liberación sexual debe ser, precisamente, LIBRE. Cada persona debe ser capaz de decidir por sí misma lo que hace con su cuerpo y con su sexualidad, eso incluye el no tener sexo si así lo quiere. Estas personas no son enfermos ni enfermas ni anormales.
A las personas que son vírgenes se les estigmatiza como mojigatas-mojigatos o reprimidas-reprimidos, incluso se descartan como posibles parejas por quienes se sienten atraídas o atraídos, como si estos últimos no pudieran entablar relaciones sin que se consuman sexualmente. Hay grandes prejuicios con la virginidad. En la comedia Wedding Crashers, por ejemplo, se presenta un hombre atormentado por haberse acostado con una virgen (este comportamiento también lo vi en varios de mis amigos de adolescencia). Según el personaje, ahora la mujer lo iba a perseguir irremediablemente creyéndolo el amor de su vida. En el caso de los hombres, la pérdida de la virginidad se trata, en muchos espacios, como una iniciación a la ‘verdadera’ masculinidad. Un hombre que no tiene experiencia sexual (heterosexual, claro) a cierta edad es visto patriarcalmente como incompleto, incluso se empieza a selañar de ‘marica’. A estos prejuicios se les puede sumar los del ‘verano’, como cuando le dicen a alguien “eso es que está todo veraneado”, en un esfuerzo de mostrar a la persona como histérica y desvalidarla sólo por no tener sexo en un tiempo “razonable”.
En estos tiempos de “libertad” sexual debemos respetar a las personas que no desean perder la virginidad antes de cualquier edad, o que no desean tener sexo con regularidad. Hay que respetar que el sexo signifique algo distinto a una necesidad, que algunas personas no hayan encontrado a la persona con la que quieran compartir su cuerpo; hay que respetar las creencias de cada persona, o que no quieran sentirse utilizadas, que disfruten más masturbándose, o que sencillamente no se les de la gana de tener sexo. Eso hace parte de la liberación sexual. Este es un escrito para reivindicar a los que hacemos el amor en vez de tener sexo, a los que prefieren la intimidad al simple orgasmo, a quienes escogemos a quien ‘darselo’ pensando en más que si está ‘re-buen@’, y al resto de personas que se resisten a ‘tirar’ por ‘tirar’; porque tenemos todo el derecho a querer mucho más que simple sexo.





Blanca
junio 30, 2010
El respeto y amor propio por una misma,es fundamental para nuestra propia autoestima..El sexo no es ùnicamente placer..quienes han vivido los dos lados de la moneda entre amor y placer, saben que amar y entregarse a la persona amada es lo màs sublime…Esperar elmometo y la persona idònea serìa lo ideal..
chavo
junio 9, 2010
Es un articulo agradable en lo social y en lo personal, no es moralizante como fábula o parábola es simple y concreto, bien si yo considero que no me acuesto con quien se me atraviese por el camino, no solo sexo porque si, mínimo que me atraiga y no solo físicamente, ya si otros son antípodas ante esta postura bien por ellos. Solo que no por ser de los primeros se es homosexual, rar@, misogino, mojigat@, enferm@… simplemente en el imaginario colectivo debería generarse un espacio para entender otro tipo de placeres de goces, el onanismo entre ellos, el arrumaco, la contemplacion. Merece un comentario el incomodo acapite del sexo obligado y las violaciones, digo incomodo por la naturaleza misma del acto que en cualquier caso es aberrante, muchos individuos sin importar su sexo y genero, incapaces de entablar una relación sincera con su pareja en cuanto a fantasías, gustos o placeres, quizás sean los que se tengan que satisfacer de esa violenta manera el miedo a expresarse frente a la pareja, el miedo al rechazo eso es un principio de los agresores sexuales, no hay en ultimas degenerados ni aberrados, (sin querer hacer apología a las agresiones) solo que no siempre se encuentran, entre otras por la moral social, los individuos que se complementan.
Mockinpott
enero 22, 2010
esta escrito de tal forma que lo sincero va mas alla de lo creible y posible….. “hermoso” no se puede describir mejor…
Máscara
diciembre 14, 2009
Mockinpott, confunde usted varios temas en su mensaje, algunos de ellos decididamente malos, y otros no tanto.
Lo de la pornografía:
No hay ninguna razón para suponer que la pornografía es necesariamente mala. Sí, está el caso de Linda Lovelace, pero también está el caso de Chernobyl, y no por eso la energía nuclear es mala. La pornografía, que quede esto bien claro, NO ES violación. NO se trata de satisfacer sólo al hombre (¿ha visto porno lésbico?), y NO se trata de explotar comercialmente el cuerpo femenino (¿ha visto porno gay?).
Creo que debería ver el capítulo de “Bullshit!” sobre la pornografía; seguramente cambiaría de opinión.
La trata de personas y la prostitución forzada:
Esto sí que es una situación triste, cuando alguien está tan hundido en el hueco, que no tiene más remedio que hacer algo que considera denigrante, o peor aún, cuando a alguien lo fuerzan a tal cosa. Sin embargo vea que en Nevada, EE. UU., siendo la prostitución legal, hay mujeres que teniendo todas las posibilidades del mundo trabajan de prostitutas, porque quieren. ¿Cómo encaja eso en su modelo?
La prostitución, pienso yo, no tiene nada de malo mientras no sea forzada. Hay otro capítulo de “Bullshit!” que habla de ello.
La liberación sexual:
Muchos de nosotros queremos más que simple sexo, no lo voy a negar, hacer el amor en lugar de tirar es fantástico. Pero no significa eso que el simple sexo me disguste. Llegar virgen a X edad no es ningún deshonor; pero ¿qué tal si uno lo hace contra su voluntad? Como mínimo es algo desagradable; yo lo sé, fue mi caso. Y para serle honesto, de las personas vírgenes que conozco, casi ninguna lo es porque quiera serlo; tal vez esos comentarios de reprimidos, feos, o “incomibles” no estén del todo fuera de lugar con algunas de esas personas, o incluso conmigo mismo.
Sí, AHORA que tengo sexo con amor, lo prefiero. Pero no fue por elección que me haya tardado 19 años en conseguir alguno de los dos, y creo que el que busca y no encuentra es tan digno de consideración como el que no busca.
Y perdone por la verborrea.
Mockinpott
diciembre 14, 2009
Máscara, evitó usted leer con suficiente atención el artículo. como bien mencioné “La liberación sexual ha sido la bandera de la lucha por la diversidad sexual, ha permitido que las mujeres se apropien de sus cuerpos y reclamen su derecho a ser dueñas de él y de su placer; pero esa es una cara de la moneda”; no tengo ninguna intención de condenar la liberación sexual como algo nocivo o reprochable.
Por otra parte, no solo estoy hablando de la pornografía en su producción y según sus consecuencias materiales inmediatas de aquellas personas envueltas en ella como Linda. Hablo también de los parametros de sexualidad que plentea y asegura, y de los modelos de ‘buen sexo’ que evoca. Nunca dije que la pornografía fuera violación, es una juicio muy simple que no comparto y no veo reflejado en el artículo.
Ud. menciona el porno gay y lésbico como algo ajeno a lo que estoy mencionando, pero este porno mantiene estos mismos parametros: valoran solo ciertas partes de los cuerpo y ciertos momentos de las relaciones sexuales (como las penetraciones, sobre todo en el porno gay que esta lleno de penetraciones extremas, al punto de haber casos de actores con hígados perforados que mueren por tal motivo) que satisfacen necesidades básicamente masculinas. El porno lésbico no es dirigido a lesbianas ni mujeres, esta dirigido a los hombres que fantasean con ver dos mujeres juntas -se puede ver que los sitios en los que se promocionan y distribuyen, son sitios especializados en un público masculino-.
En cuanto a ‘Bullshit!’, es un programa que esta dirigido a un público masculino mayoritario que está obviamente de acuerdo con la superioridad de este género (se transmite por FX el ‘canal para hombres’, ¿que más se puede decir?), no creo que su perspectiva sea más profunda que eso. Sin embargo, lo veré y le cuento mi opinión.
Finalmente, lo que expone de su caso es precisamente de lo que estoy hablando. ¿se ha puesto a pensar que tan “desagradable” hubiera sido su experiencia si no tuviera a su alrededor miles de personas, mensajes, películas, programas de TV, etc. (incluyendo la pornografía) diciéndole todo el tiempo que se está perdiendo de la experiencia ‘máxima’ de su vida como hombre: el sexo? No es un problema de los ‘reprimidos, feos, o “incomibles”’, es una presión a la que tod@s nos vemos expuest@s. No se preocupe por la verborrea -yo también soy intenso escribiendo-, mil gracias por comentar.
Máscara
diciembre 27, 2009
Como dijera Jack el Destripador: vamos por partes.
Primero, “Bullshit!”. El programa no está dirigido a un público masculino ni expresa ideas de superioridad masculina; originalmente no se transmitía en FX sino en Showtime (lástima que acá en Colombia no tengamos Showtime). Y su perspectiva es bastante profunda, no solamente en los temas que mencioné, sino en todos los que trata. De verdad, deje de prejuzgar solamente porque está en tal o cual canal, y véalo alguna vez; quién sabe, puede que acabe volviéndose libertario como Penn y Teller (a mí me pasó).
Por lo del porno: me perdonará si soy escéptico, pero no creo que ningún ser humano esté lo bastante dotado como para perforarle el hígado a otro con una penetración (y no, el caso de Mr. Hands no cuenta, por obvias razones). Por lo demás, es cierto, ninguno de mis ejemplos refuta todos sus puntos de una vez; pero el porno gay y el lésbico refutan cada uno un punto de los que usted expuso.
En cuanto a qué tan desagradable habría sido mi experiencia. Digamos que nadie me hubiera dicho nada sobre las bondades del sexo (lo cual es prácticamente imposible en un colegio, pero digamos); digamos además que nadie se hubiera burlado por haber permanecido virgen tanto tiempo; y digamos aun que yo hubiera sido menos sensible a las hormonas (resultando en un impulso sexual disminuido). ¿Qué tan desagradable habría sido mi experiencia? Pues bien, ¿qué tal si le dijera que el haberme mantenido virgen hasta tal edad era parte de un problema grande? Dejando el sexo de lado totalmente, ¿qué tal si le digo que yo crecí solo, siendo un paria en todos los círculos donde intentaba integrarme? No, no es una cuestión de conformismo. La soledad es desagradable; hay ermitaños, claro, pero yo no soy uno de ellos. ¿Qué tan desagradable fue eso? Creo que no necesito contestarlo.
No siendo más, le deseo felices fiestas, y que el próximo año sea mejor que este.
Mockinpott
diciembre 28, 2009
En el artículo cito un trabajo académico no programas de TV (o a Jack el destripador). He visto Penn and Teller así que lo que digo no es un prejuicio, es con conocimiento de causa. Mil gracias por comentar.
Máscara
diciembre 28, 2009
El viejo argumentum ad verecundiam al rescate.
Jackeline C
diciembre 4, 2009
Excelente articulo, muchos mas deberian entender el verdadero significado de la libertad como tu lo haz mostrado, y dejar de fingir que son liberales
Magnifico texto
Paordoneza
diciembre 2, 2009
Mockinpott me gusta tu artículo, sin embargo, creo que la industria del sexo amerita un análisis mucho más profundo y rigoroso. La Revolución sexual, como la llamamos, ha traido cosas positivas y negativas como todo en la vida. Creo que una de las personas que más ha luchado contra la pornografía ha sido Catherine MacKinnon, tú ya la conoces. Podrías sustentar muchas de tus opiniones con los textos de esta activista. Excelente artículo.
Mockinpott
diciembre 3, 2009
Claro, el tema de la pornografía da para un análisis mucho más amplio, pero éste es un artículo sobre sexo y sexualidad más que sobre pornografía, así que preferí no ahondar más en el tema para poder discutir otros aspectos como la virginidad y las relaciones que establacemos con otras personas en nuestra vida cotidiana. Stoltenberg trabajó de la mano con MacKinnon al igual que con Andea Dworkin (con quien se casó) en el movimiento anti-pornografía de EE.UU. y tiene un análisis maravilloso de la propuesta de ley que estas dos mujeres escribieron en 1983 al respecto. Preferí exponer el asunto desde su punto de vista por varias razones, principalmente dos: más que la elaboración jurídica de la pornografía como violación de los derechos civiles de la mujer que hace Mackinnon, Stoltenberg se pregunta acerca de la ética (la que llama ‘rapist ethics’) y la subvaloración de las mujeres que promueve esta industria como mecanísmo simbólico y moral, en lo personal ésto me parace más interesante; por otra parte, quería poner la posición de un hombre, para romper la idea de que la pornografía es una preocupación exclusivamente femenina. Me alegra que te haya gustado y mil gracias por comentar.