Obseso, obtuso y obcecado,
asimismo obediente
pero sin obelisco ni objetivo
su óbice y su óbito es la obstinación,
obstinación que también será obertura de su obnubilación.
Oblicuamente y sin objeto
oblitera la obra del verdadero observador
y en el obsceno obscurantismo
obsequia su obsoleta y obstaculizada obtención
aquella que obtuvo obviando.
Por Marcela López









marci
junio 16, 2010
gracias gracias
María Juliana
junio 14, 2010
Interesante ejercicio
Roxanne
junio 13, 2010
me gusta bastante! buen juego de palabras!