Por juanfmantilla
La ex secuestrada y ex candidata presidencial, Ingrid Betancourt, presentó ante la Procuraduría General una solicitud de conciliación por $ 15.431 millones de pesos, exigiendo una reparación por parte del estado colombiano ya que, según ella, por órdenes de altos funcionarios, su escolta fue retirada antes de ir a San Vicente del Caguán. También porque ningún militar (incluido el Gral. Del ejército Arcesio Barrero) o encargado de seguridad del gobierno Pastrana le dijo expresamente que la zona era muy peligrosa para el ingreso de civiles.
La opinión pública reaccionó como muy pocas veces lo había hecho. Se empezaron a ver, en decenas de grupos en Facebook y en las conversaciones cotidianas, frases como: “Si Ingrid Betancourt quiere plata, más bien que envíe un mensaje de texto con la palabra RICO al 2299”, muestras de lo disgustada que está gran parte de la población colombiana por la solicitud de Betancourt. Sumado a lo anterior, figuras de opinión y medios de comunicación se han unido al rechazo. Y como si fuese poco, el centro de la discusión no ha estado en el significado de las pretensiones de Betancourt, sino en los descalificativos y las emociones que han generado los hechos (tarada, impertinente, ególatra, codiciosa, farisea, irresponsable, perra, entre otros que encontré en Facebook y Twitter).
Hace unas horas Betancourt concedió una entrevista en Caracol Radio y TV explicando el porqué de su accionar, en la cual, entre otras cosas, dijo que en ningún momento tuvo la intención de demandar al Estado colombiano, y que en el caso que la conciliación no prospere no pretende demandar. También dijo que está infinitamente agradecida con quienes la rescataron y que al actual gobierno solo puede ofrecerle su gratitud. Además, dijo que presentó la solicitud como señal de apoyo a sus compañeros ex-secuestrados, quienes le pidieron que no dejara vencer los términos para pedir reparación, ya que era importante poner sobre la mesa el tema de reparación a víctimas de la violencia, y que esta era su única intención. La declaración más impactante de la entrevista fue cuando aseguró que la cifra de $ 15.431 millones de pesos era una cifra simbólica que solo pretendía mostrar lo importante de la reparación a las víctimas, y que si hubiese puesto una cifra simbólica de mil pesos habría enviado el mensaje que las víctimas no merecían una reparación justa.
La solicitud de Betancourt se basa en 2 argumentos principales:
1) El Estado no proporcionó suficiente protección a la entonces candidata, lo cual va de la mano con que, según ella, el gobierno estaba publicitando la supuesta recuperación del territorio del Caguán, lo cual la habilitaría para ir. Este argumento es insustentable por el simple hecho de que altos funcionarios el gobierno advirtieron a Betancourt el peligro que corría al ir al Caguán, y el descargo de responsabilidad que, según el gobierno, ella firmó antes de ir. En la entrevista de esta noche ella contra argumenta diciendo que si le era removida la escolta ella no podía dejar de moverse, ya que hubiese sido como si el gobierno manejase su campaña, pero al mismo tiempo pide que los militares a cargo de la zona la detuvieran en su intento. Esto no es otra cosa que una contradicción.
2) El Estado no condujo las acciones suficientes para su liberación. Lo cual es abiertamente falso ya que el gobierno colombiano le dio un trato preferencial a Betancourt, e incluso tomó la decisión de liberar a Rodrigo Granda como muestra unilateral de interés. Esto sin contar que a petición de la misma Betancourt, la procuraduría ya había investigado el caso y encontrado al Estado inocente por lo que a ella le sucedió. Por lo anterior es fácil afirmar que no existe viabilidad jurídica para sus pretensiones, y que Ingrid Betancourt fue la única responsable por su secuestro.
* * *
Pero ¿qué hay más allá del hecho que Ingrid Betancourt se “enloqueció”?, ¿qué significa para la justicia una solicitud de reparación?
Lastimosamente, la polémica se ha quedado en los cientos de descalificativos a Betancourt, y las emociones que genera que alguien pudiente pida más de quince mil millones de pesos al estado como reparación. Ésta polémica, como la misma Betancourt lo dijo en su entrevista, no ha sido aprovechada para mostrar los problemas de la reparación de víctimas en nuestro país, sus implicaciones presupuestales, y la dificultad que tienen personas sin figuración mediática para acceder a ella.
De hecho, a través de la observación de los comentarios de varias figuras de opinión, la solicitud de reparación de víctimas parece un insulto. En esta categoría entran comentarios como el de Monseñor Pedro Rubiano, quien dijo “Ingrid debería estar agradecida por estar libre”. Con declaraciones como esa se preseta la reparación de víctimas como un favor incómodo que aquellos afectados por la violencia no deberían pedir por agradecimiento al Estado. Esto, además de desincentivar la exigencia de derechos por parte de muchos ciudadanos, es un retroceso frente al terreno ganado que tuvo el tema en la carrera por la presidencia gracias a las propuestas de candidatos como Gustavo Petro y Rafael Pardo, y después con la reunión entre Petro y el presidente electo Juan Manuel Santos.
Tampoco se ha aprovechado la polémica para hablar de las implicaciones presupuestales de la reparación, siendo este el motivo de rechazo de miles de colombianos (como por ejemplo los miembros del grupo en facebook “Mis impuestos no son para pagar la impertinencia de Ingrid Betancourt”). Es una lástima, ya que este argumento fue el esbozado por el gobierno en 2009 para pedirle a su bancada la votación en contra de la ley de víctimas impulsada por el partido liberal y el Polo. Y también es una lástima porque hace algunos días, como lo publicó la revista Semana, se falló la primera sentencia de reparación de justicia y paz, la cual le costará al Estado más de $ 100.000 millones. La controversia debería ser aprovechada para poner de presente la necesidad de una ley de reparación de víctimas que haga un uso eficiente de los recursos públicos, y más en un país que se aproxima a un pos conflicto.
Ojalá que mientras el tema de la solicitud de Betancourt esté abierto, la opinión pública vea la necesidad de una política de reparación coherente, teniendo en cuenta la magnitud del conflicto colombiano y las capacidades presupuestales del Estado.
Blog del autor: Mi opinión pública
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alejogalvis
julio 15, 2010
Verguenza me dio hace unos dìas al enterarme de las intenciones que la señora Ingrid Betancourt tenìa sobre demandar el Estado colombiano. A parte de ser una maraña de incoherencias, resulta una ofensa para el pueblo colombiano que tanto implorò a los terroristas de las Farc por la pronta liberaciòn, no solo de ella, sino de todos los secuestrados.
Alarmante es la percepciòn de “simbòlico” para Betancourt, porque estoy seguro que para el Estado colombiano y los ciudadanos de a pie que son los que reciben la carga de soportar con esta absurda indemnizaciòn, no es para nada insignificante esta peticiòn, por un secuestro que se dio en una època muy diferente a la nuestra. Si hoy dìa resulta imposible brindar una seguridad completa a cada uno de los miembros de la Naciòn teniendo en cuenta los gigantes avances en materia de seguridad, resulta estùpido pensar que hace 7 años sì hubiese sido posible brindar una seguridad en plena boca del lobo a una candidata presidencial que habìa sido advertida por todos los medios posibles sobre la imprudencia de hacer ese viaje.
Cada caso de demanda en contra del Estado presenta sus propias caracterìsticas, que vale la pena analizar en los espacios disponibles de debate. Betancourt no es la primera ex-secuestrada que demanda al Estado. Es el caso del ùnico sobreviviente de la masacre de los diputados del Valle, Sigifredo Lòpez, quien demandò porque en cumplimiento de sus funciones fue sacado de su lugar de trabajo y secuestrado, demostrando el deficiente trabajo de las autoridades para darles protecciòn. Ese sì es un caso vàlido de demanda en contra de la Naciòn, con lo que se demuestra que el debate ya estaba abierto y que lo ùnico que Ingrid busca es dinero para si misma y su familia, y que ahora viendo el rechazo nacional a su solicitud se retracta sin saber que no le va a alcanzar la vida para limpiar su imàgen que quedò manchada por el oportunismo y la infamia. Es de bien nacidos ser agradecidos.
SomeKindOfMonster
julio 15, 2010
Lo que ha sucedido con Ingrid es algo en realidad estupido, y me refiero a la reacción que ha generado en nuestra, por cierto educadisima, sociedad colombiana.
Lo primero que la gente tiene que saber: es que con la liberación a un secuestrado no se esta haciendo un favor, se esta cumpliendo un deber.
¿De cuando aca hay que agradecerle al estado por cumplir su deber? ¿de cuando aca hay que aplaudir al ejercito por hacer lo que le toca hacer? Pues, esta es la tapa, la pepita que le faltaba a la maraca.
El estado y especificamente el ejercito, sea como sea, fue incompetente en el cumplimiento de su deber. entonces que pague.
Lo unico bueno que podria quedar de esto es que los secuestrados alfin entenderan que tienen el derecho a una reparación por parte del estado en este tipo de casos, así como sucede cada vez que el estado debe reparar a las victimas de los atentados terroristas.
Kenny Sanguino
julio 14, 2010
Ojalá todo esta alharaca que se ha armado alrededor de Ingird Betancourt, sea la misma cuando estalla la corrupción del contralor y los políticos en Bogotá; de la plata que recibieron los testaferros del “Loco” Barrera por medio de Agro Ingreso Seguro, solo por mencionar dos casos para nada aislados.
Pero, como ofender desde el escritorio de la casa a una mujer que está lejana resulta ser tan fácil, pues no nos quedemos por fuera de los indignados agredidos transformados ahora en agresores.
Me gustó su artículo juamfmantilla
Kenny Sanguino
julio 14, 2010
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar” Mark Twain
http://kesanguino.blogspot.com/2010/07/la-mala-del-paseo.html
juanfmantilla
julio 14, 2010
Me gusta que le haya gustado (valga la redundancia)
Excelente la frase, es verdad lo que usted dice en su blog, es muy facil odiarla pero muy dificil pensar
marylaidi
julio 13, 2010
pienso que los colombianos lo minimo que podriamos hacer para hacer respetar nuestra patria y nuestros soldados es recoger firmas para considerar a ingrid betancourt como persona no grata para nuestro pais total ella no es 100% colombiana