Declaración de ingreso al estado de Pánico Uríbico.
“prefiero morir a no ser libre, por que vamos, sin libertad perdemos eso que nos hace humanos”
Tengo miedo. Mucho miedo. ¿Debería tenerlo?
Soy una estudiante colombiana, no se si una más, pero no tengo indicios de terrorista aún. “Solamente soy un estudiante. No soy criminal ni terrorista.” [Declaración de Nicolás Castro]
Tengo ganas de apachuchar al presidente y a sus hijos, comerme a besos de día a Chavez y de noche a Zelaya, de desayuno a Santos y de cena a Uribito. Tengo ganas de mandarle un misil a la corrupción, de ahorcar a la justicia y de violar al paraco que mató a mi papá. Las razones sobran.

Pero como dice la canción de 1280 almas, DEL DICHO AL HECHO HAY MUCHO TRECHO. Frase que no resulta muy clara para la parajusticia uribista de nuestro país, perdon, paralítica justicia colombiana, acostumbrada a que el fin justifica los medios, por lo cual el decir lo que se piensa significa atar la soga del techo. Es más, ya nisiquiera hay que decirlo. Ya las predilecciones de ciencia ficción narradas por Orwell y Huxley se materializan. La policia de la conciencia nos persigue.










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