Colombia debería avanzar de la misma forma que ha avanzado el mundo, y la Corte Constitucional debería permitir el matrimonio por parte de las parejas homosexuales y el goce pleno de sus derechos y responsabilidades, como lo son el derecho a adoptar y tener una familia. De lo contrario se seguirá violando el derecho a la igualdad de las parejas homosexuales, seguirán siendo discriminados y segregados dentro de la sociedad.
Mientras el mundo va en sentido contrario, en Colombia el conservadurismo ha llevado a que se den todos los mismos fenómenos, pero sin que sean respaldados por el derecho; me refiero a las uniones de hecho entre estas parejas, a la adopción unipersonal por parte de homosexuales que viven en unión libre, y también a la existencia de una gran población homosexual escondida por la censura de que son víctimas en la sociedad.
En una ocasión, en el facebook de Censurados: Cero, me preguntaron que si no estábamos perdiendo objetividad al promover tan abiertamente las opiniones. En ese momento respondí lo que creo, y lo que tácitamente comparten quienes han estado trabajando conmigo en este proyecto: la objetividad es una utopía. Y una utopía peligrosamente engañosa.
La primera, es que el ejecutivo realice una tarea juiciosa y responsable, de tal manera que presente los candidatos más calificados e imparciales, ante lo cual la Corte Suprema elige el mejor. La segunda situación, es que el ejecutivo, con el fin de tener un Fiscal General de bolsillo, presente una terna inidonea[13], ante lo cual, la Corte Suprema, temiendo las consecuencias nefastas que esto traería para la sociedad, y particularmente para las víctimas, decide no elegir a ningún candidato, produciendo un circulo vicioso de choque de poderes en el que ninguno de los dos tiene razón ni está equivocado.
¿Qué sería del mundo sin las rancheras ebrias de los mexicanos o los tangos melancólicos de los argentinos? ¿Qué sin el teatro devastador de los rusos o las cumbias peruanas? Claro, la identidad se forja con la sensibilidad hacia los rasgos y patrones culturales propios. El patriotismo se logra con siglos y siglos enteros de reconocimiento hacia lo de nosotros, el orgullo y el distanciamiento –cultural- de los demás. Pero es que, precisamente, de eso carece la sociedad colombiana.
Me es imposible hacerme el pendejo y celebrar algunos logros mientras lo más dificil no se ha sorteado. A mi no me basta con una postal que muestra a Bogotá como una metrópolis del siglo XXI siendo que del Chicó al Chocó hay mucho más que 2000 kilómetros de distancia. Yo no quiero decirle al mundo que venga a ver mi país, si sólo los puedo llevar a Usaquén en Bogotá, Poblado en Medellín, o Bocagrande en Cartagena. No lo quiero hacer porque no es justo con ellos, porque si no les puedo mostrar el gran potencial de quienes viven en los barrios pobres, no vale la pena.
Inevitablemente el que piensa diferente incomoda, porque nos saca de la tranquilidad de la convicción propia y comienza a atacarnos, con o sin argumentos, obligándonos a emprender la búsqueda del argumento propio, de la terqueza o de la violencia, quizás. Sin embargo, solo esa incomodidad nos lleva a evolucionar social, intelectual y políticamente.
A los que comparten las ideas del gobierno entrante, les pido que nos escuchen y nos tengan en cuenta. Del diálogo y la verdadera concertación puede nacer un mejor proyecto de país. A los que comparten orilla conmigo, les pido que no se rindan, que no silencien sus voces. Es nuestro momento de hacer presencia, es nuestro momento de tener más fuerza que nunca. Somos el contrapeso necesario para que nuestra democracia funcione. Sin nosotros, Colombia está incompleta.
La miopía y el Alzheimer de este país hacen parte de una serie de patologías generalizadas y decepcionantes. Más triste que eso es que quienes sí tienen la memoria fresca se hacen “los de la vista gorda” porque no importa cómo se hagan las cosas con tal de que se persigan las metas que, nos vendieron, deben perseguirse. O sea, ignorancia desde la omisión, no desde el desconocimiento.
Obseso, obtuso y obcecado,
asimismo obediente
pero sin obelisco ni objetivo
su óbice y su óbito es la obstinación,
obstinación que también será obertura de su obnubilación.
Así la incoherencia política fue la que logró la unidad, y los partidos tradicionales que marcaron los últimos 150 años de vida política, republicana y democrática de nuestro país, se han venido para abajo y no tienen freno. Los conservadores dirán que están en el poder, pero a qué costo, y los liberales dirán que volvieron al poder, pero a qué costo. ¿Qué credibilidad les queda?
Mientras sigamos haciendo lo mismo, enfrentando nuestros miedos con las mismas técnicas, y buscando llegar a la paz a través de la violencia, acá nunca cambiará nada, las balas algún día se acabarán, y cuando eso suceda, a nuestro lado seguramente ya no estarán nuestros hermanos, ni nuestros padres, ni nuestros hijos.
La tarea de un mandatario debe ser más de carácter gerencial/tecnológica que política y, consecuentemente, deberá ser entregada a un muy competente profesional, que debe demostrar con los hechos que es capaz de corregir las distorsiones de sus antecesores, optimizando escasos recursos y aprovechando al máximo los abundantes insumos intelectuales de que se rodee[...]
Veo una ciudad gris, destrozada./Llena de sueños rotos y esperanzas quebradas./Una ciudad donde la ira se congrega,
se apodera, y de repente explota./Explota como un grito en la oscuridad./Lo incendia todo a su paso.
Como pudo ver a lo largo de este pequeño artículo, con este gobierno no sólo la estabilidad macroeconómica ha perdido. También su economía ha estado afectada por temas que al parecer no parecen afectarle. El alto desempleo, la alta desigualdad, la alta pobreza, el desorden fiscal y el cierre del comercio hacen que usted pierda dinero de muchas formas.
Ya amenazado de muerte; donde me han dicho piltrafa, perro, pirobo, imbécil, estúpido, desgraciado, malagradecido, malnacido, apátrida, mentiroso, y un resto de improperios –dignos de cualquier persona que trabaje en la mayorista-, donde lo más bajito que pudieron decirme fue que me gustó el culo de Mockus, y yo era marica o cacorro[...]
El resultado de todo esto fue el primer paso en una gradual transformación de esa ciudad puerca, violenta, oscura, como sacada de novela de Dickens, en el ejemplo mundial de urbanismo que es ahora. Juzguen ustedes, Marcianos.
Mi voto es útil porque servirá de capital para empezar a bombardear con oportunidades este país. A continuación me preparo a exponer mis argumentos para votar por Antanas Mockus, porque mi voto no es una moda, es una convicción fundada en propuestas que no sólo son serias, sino que son las mejores para dirigir nuestro país.
Por Manuel Guerrero Esta campaña no es del gobierno (este gobierno solo promueve la guerra), la hice yo…acá hay una marca que se llama Colombia es Pasión (que la hizo un estadounidense- jeje así es de colombiana), y yo hice la versión de Colombia también es razón. En Colombia (como muchos otros lugares) los medios,… [Leer más…]
agosto 29, 2010 porescritoresinvitados
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