¿Todos somos Quijotes?
Eso mismo nos pasa cuando, en nuestro afán de encontrar el “príncipe azul”, llega a nuestra vida un gamín verde, que para nuestros ojos es y será a todas luces un príncipe, y ¡ay! de aquel que ose criticarlo, o quiera abrirnos los ojos como quería hacer Sancho con su amo, pues en vez de recibir agradecimiento recibirá nuestro enojo; en el mejor de los casos haremos como nuestro querido Hidalgo, “oídos sordos“, ignoraremos las aclaraciones o advertencias que nos hagan, y en el peor de los casos declararemos a ese alguien como nuestro enemigo jurado, por atreverse a hacernos tal ofensa y levantar falsos testimonios a nuestro amado “príncipe“.









octubre 26, 2010 porescritoresinvitados
5